El coche eléctrico se ha convertido en protagonista del futuro de la movilidad. Cada vez más conductores en Canarias y en toda España lo eligen como alternativa sostenible frente a los vehículos de combustión.
Pero surge un desafío crucial: cómo reciclar estos coches al final de su vida útil. Desde la gestión de baterías de litio hasta el reaprovechamiento de metales críticos, el reciclaje de eléctricos es fundamental para impulsar la economía circular en Canarias.
El gran reto: las baterías de litio
La mayor diferencia entre un coche eléctrico y uno convencional está en su batería, que presenta oportunidades y retos únicos:
- Composición: litio, cobalto, níquel, manganeso, cobre y aluminio.
- Problema: son materiales críticos, caros y en su mayoría importados desde fuera de Europa.
- Riesgo ambiental: sin un reciclaje adecuado, pueden convertirse en un residuo altamente peligroso.
¿Cómo se recicla un coche eléctrico?
El proceso se inicia en un CAT autorizado en Canarias, como son los CAT asociados a Acavi, y consta de varias fases:
- Descontaminación y desmontaje inicial.
- Extracción segura de la batería para su transporte a plantas especializadas.
- Reutilización de módulos en sistemas de almacenamiento energético (viviendas, instalaciones solares).
- Reciclaje avanzado: separación de metales mediante procesos mecánicos, pirometalúrgicos o hidrometalúrgicos.
- Recuperación de materiales que vuelven a la industria para fabricar nuevas baterías o componentes electrónicos.
El papel de los CAT en la transición al eléctrico
- Recepción de los primeros coches eléctricos fuera de uso.
- Garantía de extracción y trazabilidad segura de baterías.
- Colaboración con plantas de reciclaje y proyectos de segunda vida.
- Formación a talleres y usuarios sobre el valor de un tratamiento responsable.
En ACAVI estamos trabajando para que todos nuestros centros CAT asociados , estén listos para afrontar este desafío, convirtiendo el final de la vida útil de un eléctrico en el inicio de una nueva oportunidad para Canarias.